sábado, 11 de julio de 2009

29- Viaje escolar

Recuerdo todos mis viajes escolares con mucho cariño, pero en especial uno en la universidad, no solo por el viaje en sí, sino porque me di cuenta de la clase de compañeros que tenía mi lado todos los días.

Cierto día de noviembre del año 2004, sábado por cierto, nos citamos en el estacionamiento de la universidad para abordar nuestro autobús, el cual nos llevaría a una viaje, lleno de conocimientos relacionados con los negocios y la administración, a la fabrica tequilera José Cuervo.
Empecé a imaginarme lo especial del viaje desde el momento que vi llegar a nuestro profe de Administración encargado del recorrido con ojos vaciladores y con cerveza en mano, para la cruda me imagino.

En fin, hibamos ya de camino y como era muy temprano tipo 9:30 de la mañana pues nadie había desayunado así que hicimos una parada de aprovisionamiento de víveres, los mas noños como yo escogimos cosas como yogurt, gelatinas, galletas, zanguiches y jugos, y los de mas “experiencia” llegaron con sixes, sixes y mas sixes, a lo cual no hubo objeción por parte de nuestro tutor en ese momento.

Apenas iniciaba el cotorreo bonito cuando llegamos al lugar acordado, una hacienda cosechadora de agaves azules y que proveía a la tequilera Cuervo. Ahí nos enseñaron el arte de la siembra del agave y la forma de cómo se extraía la materia prima. La verdad todo muy interesante y hacíamos cara de muy interesados pero la verdad todos, bueno la mayoría, esperábamos la hora de probar ese delicioso néctar, ahg-ahg-ahg tequiiiila, pero aun nos faltaba la visita a la fábrica de tequila donde nos mostraron la parte del proceso de conversión del agave a lo que conocemos como tequila y sus distintas variantes y presentaciones.

Y por fin llego la hora de la verdad, terminado el tour por la fabrica nos hicieron la invitación a visitar muy cordialmente la hacienda cuervo atractivo turístico de la zona tequilera de Jalisco, en donde nos dieron mucho tequila, demasiado, a lo cual se generaron cierto contratiempos , digamos relacionados con conductas destructivas, como llanto, agresiones físicas, risa descontrolada, autoflagelación, lujuria, revelación de secretos comprometedores, necesidad de devolver el yogurt y las galletitas, entre otros.

En vez de sentir pena por nuestros actos nos indignamos por la limitación del preciado liquido, se termino la barra libre y se termino nuestro tiempo, levantamos a los caídos en acción y nos fuimos. Y en verdad les digo que después de ese viaje forme lazos más fuertes de fraternidad con mis compañeros.

Pinches borrachos Za-za, Chupes, Chato, El Alex. Ah!por cierto mencion aparte para el profe MAX que en todo momento se mantuvo firme y estoico como los grandes.

Nota: no sabía que podría haber tantos colores de guacara: morada, anaranjada, rosa, blanca, verde, multicolor, ¡jajaja! (idiota)

2 Comentarios:

Universitaria de Hoy dijo...

Hola, he recordado mi propia historia cuando visité ese mismo sitio, pero me gustó mucho como te expresas.

En nuestro blog tenemos la categoría de historias reales, y me gustaría incluir alguna de las que tu quisieras o hacer enlaces a tu blog.

Te seguiré leyendo...

Florecita Hippie dijo...

Hola Reyeno, estoy en Playa Coral, en zihuatanejo un lugar por cierto muy trankilo, el agua muy clarita, muy lindo todo, sii ya es tiempo de vagaciones!!!

saludos ;)

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